Brecha digital y exclusion social. Celia Utrera,Raquel Almodovar,Ester María Arce, Leticia García,Amparo Fernandez, María Durán.
Los tres aspectos de la brecha digital
La brecha digital está basada en aspectos de acceso pero también en los relacionados con el uso de las TIC. Se proponen tres tipos de brecha digital:
- La de acceso, basada en la diferencia entre las personas que pueden acceder y las que no a las TIC.
- La de uso, basada en las personas que saben utilizarlas y las que no.
- Las de la calidad del uso, basada en las diferencias entre los mismos usuarios.
Como puede deducirse, el concepto de brecha digital se ha modificado a través del tiempo. En un principio se refería básicamente a los problemas de conectividad. Posteriormente, se empieza a introducir la preocupación por el desarrollo de las capacidades y habilidades requeridas para utilizar las TIC (capacitación y educación) y últimamente también se hace referencia al uso de los recursos integrados en la tecnología. Así, el concepto de brecha digital incorpora los siguientes enfoques básicamente:
a) El enfoque hacia la infraestructura: o sea, la posibilidad/dificultad de disponer de computadoras conectadas a la red mundial. Esto incluye también el problema de servidores y de backbones. De hecho, los países del sur siguen dependientes de los equipamientos del norte.
b) El enfoque hacia la capacitación: es decir, la capacidad/dificultad de usar estas tecnologías. Se empezó a contemplar que también existe una diferencia relacionada con las habilidades y capacidades para utilizar adecuadamente la tecnología y no solamente con la posibilidad de disponer de computadoras. En este sentido, se comienza a desarrollar el concepto de alfabetización digital relacionado con el de brecha digital.
c) El enfoque hacia el uso de los recursos: se refiere a la limitación/posibilidad que tienen las personas para utilizar los recursos disponibles en la red. En los últimos tiempos, se ha integrado en el concepto de brecha digital las posibilidades de utilizar la tecnología no ¬solamente para acceder a la información, el conocimiento sino también a un nuevo modo de educación y para aprovechar de las “nuevas oportunidades” como el desarrollo de los negocios, la atención médica en línea, el teletrabajo, el disfrute de nuevas formas de entretenimiento y ocio.
Basados en estos elementos, muchos de los organismos internacionales han definido una política de desarrollo orientada a la reducción de la brecha digital. Sin embargo, a pesar de la evolución en el concepto, se enfatiza principalmente en el desarrollo de la infraestructura tecnológica. Las inversiones y las políticas nacionales para la reducción de la brecha digital siguen orientadas principalmente hacia el desarrollo de la conectividad.
Una de las mejores maneras de concretar la comprensión de un concepto es la forma en que este se le valora. En este sentido, las más importantes mediciones de la brecha digital (e-readiness, UIT) están relacionadas con el grado de masificación del uso de las TIC entre países, regiones, grupos o personas y se mide por variables como la disponibilidad de computadoras, la densidad telefónica y la velocidad de acceso por persona.
3. HISTORIA DE LA BRECHA DIGITAL
El termino procede del inglés digital divide, utilizado durante la Administración de Clinton, aunque su autoría no puede ubicarse con toda precisión. Mientras que en algunas referencias se cita a Simon Morees como acuñador del término. Hoffman, Novak y Schlosser se refieren a Lloyd Morriset como el primero que lo empleó para hacer referencias entre territorios, razas y etnias, clases y géneros, mediante inversiones públicas en infraestructuras y ayudas a la eduacación. En todo caso, durante esta administración se dió lugar a una serie de reportes publicados bajo el titulo Falling through the Net, en el que se dejaba evidencia del estado que este fenómeno guardaba en la sociedad estadounidense a finales de la década de 1990.
Ha sido definido desde una enorme variedad de posturas a lo largo de su historia, siendo objeto además de numerosos estudios, análisis y reflexiones. Basta sólo con introducir en un buscador de Internet el término "Digital Divide" para encontrarnos con acceso a aproximadamente 1’100.000 referencias, y si buscamos su expresión en castellano, "Brecha Digital", encontramos unas 43.100 de las que 12.400 residen en España, datos que nos dan una no muy nítida pero sí significativa idea acerca de la importancia que el término en sí mismo y su estudio han adquirido en nuestro días, y, aunque debe decirse que tal variedad de perspectivas y concepciones enriquecen el debate, y profundizan en diversos matices, también es evidente que pueden hacer más difusa la definición del término
A partir de este origen, algunos autores prefieren en español, el término fractura digital o estratificación digital,por ser mucho más expresivos sobre lo que realmente significa. La traducción a otras lenguas latinas, como el francés, también ha optado por el término de fractura. No obstante, la mayoría de los autores hispanos se decanta por el de brecha, más suave y políticamente correcto. Algunas otras expresiones que han sido usadas para referirse a la Brecha Digital son divisoria digital, brecha inforcomunicacional
y abismo digital.
Otros autores extienden el alcance de la Brecha Digital para explicarla también en función de lo que se ha denominado analfabetismo digital, que consiste en la escasa habialidad o competencia de un sector de la población, especialmente entre aquellos nacidos antes de la década de 1960, para manejar las herramientas tecnológicas de computación y cuyo acceso a los servicios de Internet es por ende muy limitado
Factores que influyen en la brecha digital:
Hay muchos factores que pueden incidir en que nos encontremos en un lado u otro de la brecha digital. Algunos de ellos son los siguientes:
*Económicos:Se relacionan con las personas que no pueden comprar un dispositivo para conectarse a internet o tienen el dispositivo pero la conexión resulta demasiado cara. Además, tampoco acceden a centros de uso gratuito de equipos con conexión o lo hacen de forma limitada.
*Políticos: Afectan a las personas que viven en países con restricciones a la libertad de información y opinión, como Cuba o China. También afectan ,a menor escala, a las personas que trabajan en administraciones, empresas u organizaciones con políticas restrictivas a este respecto.
*Actitud: Las personas tecnófobas rechazan o temen internet de manera irracional, por lo que no acceden.
4.1. ¿Cómo abordar este reto en el colegio?
Como ya reflexionaría Lengrand (1989), en nuestros tiempos la educación ha pasado de ser una etapa vital preparatoria para la incorporación en una sociedad industrializada, a convertirse en una necesidad permanente demandada por una sociedad de la información que avanza de forma vertiginosa y cuyos miembros tienen como reto mantenerse dentro del colectivo incluido en el nuevo marco tecnológico, y por tanto dentro de la sociedad en sí misma consideramos que la educación es una de las claves primordiales que puede hacer más fácil a los individuos la consecución de este objetivo.
Para ello, dicha educación debe pasar por lograr que los alumnos del presente consigan al menos unas competencias cognitivas mínimas que les hagan funcionales en el mundo tecnológico que nos rodea, funcionales intelectivamente, es decir, no estamos hablando de competencias técnicas (saber manejar una herramienta u otra, que también es importante), sino de aquellas que se refieren a la forma de ver, entender y abordar el mundo y los problemas que este plantea en la actualidad y en futuro próximo que nos tocará vivir. El profesor Cabero, en el año 2004, plantea una lista de dichas competencias de las cuales consideramos que son primordiales:
- Adaptarse a un ambiente que se modifica rápidamente
- Trabajar en equipo de forma colaborativa
- Resolver problemas de forma creativa y buscando soluciones alternativas
- Tomar iniciativas y ser independiente
- Y para completar un poco más nuestra visión de estas competencias necesarias agregamos a la lista:
- Seleccionar y valorar de manera crítica los materiales que usa y a los que tiene acceso
- Utilizar los nuevos canales de comunicación de manera fluida, ágil y pertinente
La información es la pieza clave del acelerado proceso de cambio actual. A través de la comunicación, la información posibilita el conocimiento que, utilizado con sabiduría, provoca el desarrollo y la evolución. Como dice Gabriel Ferraté, los pilares de la nueva sociedad son la virtualidad, la ubicuidad y la globalidad. Las tres características son permeadas por contextos plurales. En las tres, tiene cabida hablar de diversidad: diversidad de escenarios, de espacio y tiempo, de personas, culturas, valores, de religiones... por tanto, la diversidad es también una característica fundamental de la nueva sociedad: la sociedad de la información.
Las tecnologías de la información y la comunicación constituyen el eje de toda la actividad social y económica del presente, y resultan imprescindibles para el futuro. El poder, el éxito, estará en manos de quienes, sobre la base de una tecnología avanzada, sepan controlar la generación, el procesamiento y la transmisión de la información.
Actualmente, el acceso a la información constituye una de las primeras fronteras en la aldea global (denominada por algunos autores como «brecha digital»). Hablar de frontera o de brecha significa que, mientras de un lado, unos gozan de los privilegios tecnológicos e informacionales, del lado opuesto, hay otros excluidos y marginados. La brecha digital existe dentro y entre países, tanto a nivel local como global.
En 1998 se inició el camino hacia la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) que debería celebrarse en dos fases, la primera en 2003 y la segunda en 2005. Los ejes temáticos a trabajar fueron básicamente tres: definir cómo puede entenderse a la sociedad de la información; cómo asegurar una distribución equitativa de sus usos, tenencias y beneficios y, por ultimo, qué aplicaciones se deben explorar en función de problemas y necesidades concretas. En síntesis, los grandes temas son: visión, acceso y aplicación.
La sociedad de la información del siglo XXI es compleja y diversa por definición. Con el propósito de trabajar las múltiples expectativas sobre la diversidad global, el comité organizativo de la CMSI ha previsto la participación, contribución y compromiso de los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y Naciones Unidas.
Entre los aportes de las distintas entidades a la fase preparatoria de la cumbre, se destacan, por ejemplo, los argumentos de la UNESCO, de las Naciones Unidas y de la Sociedad Civil:
La UNESCO se pregunta, por ejemplo ¿qué pasaría si resulta que un día se cumple el viejo ideal de la «información para todos» sustentada en el crecimiento de redes y aplicaciones de las nuevas tecnologías de información y comunicación? ¿Habríamos logrado vencer el reto de acceso equitativo que nos plantea la sociedad de la información? ¿Asistiríamos acaso a la democratización del derecho a estar informados? ¿Qué pasaría...? Incluso si se alcanzara tan apreciable meta, hoy imprescindible, todavía estaríamos al principio del camino. ¡No es suficiente! El auténtico objetivo de la nueva cultura en el siglo XXI es avanzar hacia la formación de sociedades del conocimiento.
La sociedad de la información debe ser moldeada de tal manera que evolucione hasta transformarse en la sociedad del conocimiento; donde se respete la inmensa diversidad de culturas e identidades, así como la universalidad, individualidad y la interdependencia de los derechos humanos. Este es el argumento de las Naciones Unidas.
La sociedad civil sostiene, por su parte, que es fundamental ocuparse de las persistentes desigualdades dentro de las naciones. Deberíamos pensar las principales causas de la marginación en términos de «barreras» de diversos tipos: políticas, sociales, económicas, técnicas, educativas y de género. El reto de cerrar brechas y abrir oportunidades en la sociedad de la información no solo se vincula al «acceso», sino a una participación democrática y equitativa en todos los aspectos del desarrollo de las tic por parte de los diversos grupos y de los países menos desarrollados.
Hoy, en la era de la globalización, la característica principal de la información es su sinónimo de mercancía. En la industria de la comunicación o mediática, lo que cuenta son los criterios comerciales; se imponen los criterios de rentabilidad sobre los de interés público. Por otro lado, se concentra el control sobre canales y medios de comunicación. Por su carácter, cada vez más estratégico, ha emergido una poderosa industria transnacional que experimenta un proceso de cuasi- monopolización, que sitúa al sector en la punta en la economía globalizada.
La eficacia de las políticas de inclusión digital dependerán de las posibilidades de integración del conocimiento en los propios objetivos de sus beneficiarios, considerando que no existe un solo modelo, sino muchas posibles sociedades de la información y de la comunicación adaptadas según las diferentes necesidades y objetivos individuales y comunes de un planeta para nada homogéneo.
Según la Organización Mundial del Comercio, las nuevas oportunidades tecnológicas (y del libre comercio a escala global) serán el motor de una "tercera revolución industrial". Gracias a las TICs, se sostiene, se podrán anular las brechas de pobreza y de falta de recursos existentes, confrontándose en el campo de la economía, de las transformaciones políticas y sociales, de la identidad, en la cultura y en el poder, modelando nuevas relaciones a escala global.
A través del comercio electrónico y de los e-servicios, de la reducción de los costos de conexión, mejorando la eficiencia de los gobiernos y servicios públicos y favoreciendo el rol del sector privado, se creará un "entorno favorable" para lograr la reducción de las desigualdades entre y dentro de los Estados, siempre según la OMC.
Algunos autores críticos han señalado que si bien en las grandes agendas internacionales se enfatizan los grandes beneficios que las Nuevas Tecnologías pueden tener para los países del Sur, lo que hasta ahora se identifica con la Sociedad de la Información se muestra como una invención de las necesidades de la globalización, vista como un fenómeno neoliberal; un desarrollo que no tiene en cuenta las necesidades de un Sur, que se encuentra en la parte equivocada de la brecha digital.
Según esta visión, son los países del Norte los principales propietarios y beneficiarios de la World Wide Web, así como de la industria del hardware, del software y de la producción de los contenidos, el 70% en inglés. El Sur permanece excluido, y con ello aumentan las diferencias sociales regionales, y se impone un modelo de desarrollo "desde el Norte", a su imagen y semejanza.
Tales voces críticas sostienen que de nuevo se proponen viejas lógicas que nunca han promovido cambios significativos y que, al contrario, han dado lugar a nuevas relaciones de dependencia y han acentuado las desigualdades existentes: el hardware, por ejemplo, está pensado en Occidente, lo que supone para el Sur nuevas formas de trabajo, muchas veces femenino e infantil, en las industrias de ensamblaje, reforzando la destrucción de los lazos sociales y de economía de explotación y aumentando exponencialmente la polución tecnológica.
La brecha digital generacional, que implica la diferencia en aptitudes y actitudes hacia la tecnología, asociadas a la edad y la pertenencia generacional de cada individuo. Al respecto en 2003 la Universidad de Oxford elaboró un estudio (que aunque se refiere sólo al ámbito inglés, nos da una idea de la situación al menos en el ámbito europeo) en el que se afirma que "mientras un 98% de los estudiantes en Gran Bretaña usa regularmente Internet, sólo el 22% de los jubilados británicos navega por la red" , siendo evidente además que aquellas generaciones que han nacido o crecido con las tecnologías haciendo parte de su vida cotidiana tienen una predisposición y un modo de resolución de problemas que les facilita el acceso a los nuevos avances tecnológicos que presencian.
En el año 2001, Manuel Castells nos hablaba de que, según un estudio del úpiter Communications del mismo año en el que se analizaba el desarrollo de Internet en países altamente desarrollados (4), se "observó que por primera vez a finales de mayo de este año el número de mujeres usuarias de la red era superior al de hombres", sin embargo en un estudio realizado por la misma empresa en marzo de 2002, y cuya gráfica más llamativa ofrecemos a continuación (fuente: http://www.aui.es/estadi/internacional/internacional.htm [15-09-04]), las diferencias entre hombre y mujeres en lo que se refiere a su utilización de Internet eran bastante considerables:
La adopción de Internet tanto por las organizaciones como por los individuos se ha caracterizado por su rapidez desde que en los años noventa del siglo pasado comenzara a utilizarse con fines civiles. En diciembre del año 1995 el número de usuarios de la red era de 16 millones de personas en todo el mundo, en septiembre del presente año 2003 esa cantidad era de 676 millones lo cual significa que ha crecido 42 veces (ver anexo). Este crecimiento en solo 8 años también ha sido un factor muy favorable para el desarrollo del comercio electrónico y aunque existen muchos aspectos en los que avanzar, la posibilidad de acceder a Internet es un factor estratégico para el comercio por medios electrónicos.
Pero este acceso no ha sido uniforme y observamos grandes contrastes en las cifras sobre los niveles de penetración alcanzados aunque la tendencia es a disminuir, muy lentamente, las diferencias. A continuación expondremos, a partir de datos publicados por el sitio Exitoexportador.com, obtenidos de diferentes fuentes, la realidad de la existencia de una brecha digital entre el norte y el sur.
Mencionamos anteriormente el crecimiento en el número de usuarios de Internet desde el año 1995. El crecimiento absoluto de usuarios a nivel mundial desde el 2000 hasta el 2003 es de alrededor de 3 millones y medio de nuevos usuarios. De esta cifra, el 46% vive en los siete países más industrializados. En el caso de América, en el mismo periodo de tiempo los nuevos internautas suman 106 millones, pero de ellos el 76% son estadounidenses. En este continente el índice de penetración alcanza el 26.8% de sus habitantes, pero si excluimos de este cálculo a Canadá y Estados Unidos, este ratio llega solo al 6.5%. En África la proporción de usuarios es de 1 por cada 111 africanos.
Los contrastes en cuanto al acceso a las TIC son evidentes cuando realizamos comparaciones entre países. En el mes de julio del 2003, el 75.8% de los habitantes de Suecia tenía acceden a la red global, en Nigeria solo se “conectaba” el 0.1% de sus pobladores. En el hemisferio occidental, Estados Unidos presenta un nivel de penetración del 60.5% y en Haití es de solo el 0.9%.
Un dato que ilustra de una manera muy clara las abismales diferencias que han acuñado el término de brecha digital es el hecho de que en los siete países más industrializados se encuentra el 53.6% de todos los usuarios y en toda África solo el 1.2%. Un solo país, Estados Unidos, tiene el 26% de los navegantes de la red de redes.
Las proyecciones en cuanto a las transacciones de comercio electrónico para los próximos años también pronostican grandes diferencias entre desarrollados y en desarrollo aunque estos últimos aumentarán ligeramente su proporción.
En el siguiente cuadro podemos observar el peso relativo por regiones estimado por Forrester Research sobre el volumen de las transacciones electrónicas en el mundo que representarán el 18.4% del total de ventas en el 2006 según esta fuente.
En Miles de Millones de USD.
REGIÓN | 2004 | % | 2005 | % | 2006 | % |
Norte América | 3 939.8 | 63.5 | 5 563.8 | 60.2 | 7469.0 | 58.1 |
Asia-Pacífico | 1 087.9 | 17.5 | 1 766.3 | 19.1 | 2 645.6 | 20.6 |
Europa Occidental | 1 076.7 | 17.3 | 1 747.5 | 19 | 2 458.6 | 19.1 |
Resto del Mundo | 96.7 | 1.3 | 163.1 | 1.7 | 264.1 | 2.0 |
Total | 6 201.1 | 100 | 9 240.6 | 100 | 12 837.3 | 100 |
Uno de los problemas que limitan el acceso a Internet en los países en desarrollo es la pobre infraestructura de telecomunicaciones de que disponen. Según datos de la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en agosto del 2002, en Estados Unidos existían 330 servidores seguros por millón de habitantes y en México solo 3. El número de host de Internet por cada 1000 habitantes en julio del 2001 en esta última nación era de 4.66, mientras que en la potencia de Norteamérica era de 275.26, en Finlandia 183.28 y en Canadá 183.07.
En Europa existen 41 líneas telefónicas fijas por cada 100 habitantes y en África 2.78. De las 299 millones de líneas fijas instaladas en el continente americano, el 63% esta en los Estados Unidos, nación en la que por cada centena de personas hay 66 líneas. Los estadounidenses tienen el 97% de los host totales en el continente.
Según Internet World Stats, actualizado en el 2005, de los 985 millones de internautas conectados, casi el 70% vive en los países industrializados, donde reside el 15% de la población mundial. Mientras que Europa y Estados Unidos suman 500 millones de usuarios, en todo el continente africano no hay más que 4 millones, y estas diferencias se manifiestan asimismo entre hombres y mujeres, ciudad o campo, edades, estatus sociales, paralelamente a las "brechas" de siempre: el acceso a la sanidad, a la educación, la mortalidad infantil, el hambre, la pobreza.
Datos de 2006 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones muestran que mientras el 58.6% de los habitantes de los países desarrollados tienen acceso a Internet, en los países en vías de desarrollo apenas el 10.2% de los habitantes tiene acceso a esta tecnología.
7. La brecha digital se agranda en España
Crece la diferencia entre comunidades: el porcentaje de hogares conectados en Madrid dobla al de Extremadura
"Discriminados"
El Gobierno ya puso en marcha, en junio de 2005, un plan para extender la banda ancha. El propósito era llevar el acceso a alta velocidad a 6,5 millones de españoles en 3.770 municipios de las llamadas zonas objetivo 1 (Andalucía, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Galicia y Murcia), más Aragón, Baleares y Cantabria. En noviembre de 2006, la cifra se había reducido a 4,5 millones en 2.534 municipios. El Ejecutivo se ha comprometido a "impulsar" la banda ancha para conseguir, antes del fin de 2007, "una cobertura total de la población a precios razonables". Pero aclara, en la página oficial bandaancha.es: "El acceso a la banda ancha no es un servicio universal, por lo que a la finalización de este programa la cobertura de cada núcleo de población no será del 100%".
En España existen alrededor de 18 millones de personas que nunca han utilizado Internet, de los que más diez de millones son mujeres, según datos sobre alfabetización digital facilitados por Microsoft. Por nivel socioeconómico, el segmento medio-bajo y bajo son los principales excluidos de la sociedad del conocimiento, ya que representan el 17,6% y el 1,6% de los usuarios, respectivamente. En un mercado laboral altamente competitivo, en el que también se valoran los conocimientos y la formación tecnológica, este desequilibrio reduce sus posibilidades laborales, ya que muchas de las ofertas y la información se ofrecen a través de la red.
La iniciativa privada ha impulsado programas para lograr la inclusión digital a través de la formación en tecnologías de la información de los colectivos menos favorecidos o con menos recursos, principalmente jóvenes desempleados, mujeres sin formación cualificada e inmigrantes. En 2001, la Fundación Esplai creó la red Conecta, en colaboración con distintas ONG, con el objetivo de alfabetizar digitalmente a personas de toda España y que, actualmente, cuenta con el apoyo institucional de los Ministerios de Industria y de Trabajo y las de empresas Dell, Epson, Bankinter, Lucent y Microsoft.
Microsoft también colabora en otra estrategia de alfabetización digital, Ciberaul@s, puesta en marcha por Cruz Roja Española, destinada a facilitar el acceso a las tecnologías de la información a colectivos en peligro de exclusión social, fomentar el interés por Internet y la ofimática para mejorar el perfil profesional del usuario y potenciar sus posibilidades de incorporación a un puesto de trabajo digno. Junto a Microsoft (que ha aportado 51 licencias de software), participan Accenture (que, a través de su Fundación, otorga la financiación necesaria) y Hewlett-Packard (que ha donado el hardware para las primeras Ciberaul@s: 51 ordenadores y siete impresoras).
Según Martin R. Hilbert sostiene que la brecha se puede definir "entre aquellos que tienen acceso a las tecnologías digitales y aquellos que no".
Otra definición bastante más amplia de la brecha digital es aquella que recogieron Ricardo Monge y Federico Chacón del Departamento de Comercio de los Estados Unidos: "algunas personas tienen las más poderosas computadoras, el mejor servicio telefónico y el más rápido servicio de Internet, así como una riqueza de contenido en este servicio y una capacitación apropiada para sus vidas... Otro grupo de personas... no tiene acceso a las más modernas y mejores computadoras, al más confiable servicio telefónico o al más rápido o más conveniente servicio de Internet. La diferencia entre estos dos grupos de personas constituye... la brecha digital".
No hay comentarios:
Publicar un comentario